ANIMALES DE ASISTENCIA: HÉROES SILENCIOSOS QUE TRANSFORMAN VIDAS EN COLOMBIA
Colombia reconoce el papel fundamental que cumplen los animales de asistencia como aliados indispensables en la vida diaria de miles de personas con discapacidad, un perro guía no solo brinda apoyo físico, sino que también aporta independencia, confianza y bienestar emocional. Según estimaciones del DANE y fundaciones especializadas, en 2025 más de 4.200 colombianos cuentan con un animal de asistencia certificado, un número que ha crecido en los últimos años gracias al avance de programas de adiestramiento y concienciación sobre su importancia social.La
conexión entre una persona con discapacidad y su animal de asistencia va más
allá de un vínculo afectivo: se trata de una relación basada en la cooperación,
el respeto y la comunicación. Perros guía, animales de alerta médica o de apoyo
emocional trabajan incansablemente para garantizar que sus cuidadores puedan
desenvolverse con autonomía. Su presencia reduce la dependencia de terceros,
mejora la movilidad, facilita la integración social y eleva la autoestima. En
este sentido, los animales de asistencia son una herramienta de inclusión viva,
cuyo valor trasciende lo funcional y se convierte en un símbolo de igualdad.
Los
beneficios que estos animales aportan son amplios y profundamente
transformadores. Desde MSD Salud Animal en
Colombia, destacan los más importantes:
●
Facilitar la movilidad y orientación de
personas con discapacidad visual o motriz
●
Brindar apoyo físico para levantarse,
desplazarse o mantener el equilibrio
●
Prestar ayuda en tareas cotidianas como
recoger objetos o abrir puertas
●
Alertar sobre cambios fisiológicos o
crisis médicas, como hipoglucemias o convulsiones
●
Acompañar emocionalmente, reduciendo
ansiedad, depresión y estrés
“Sin
embargo, el papel de los animales de asistencia solo puede cumplirse plenamente
si se garantiza su bienestar y cuidado constante. Mantener su salud física y
emocional es clave para que continúen desempeñando su labor con seguridad y
energía”, explicó Dadilde Carvajal, Médica Veterinaria y Gerente Técnica de la
Unidad de Animales de Compañía en MSD Salud Animal en
Colombia. Otras recomendaciones que expone son:
●
Proporcionar una alimentación balanceada
●
Realizar controles veterinarios
periódicos, que incluyan contar con un esquema actualizado de vacunación, así
como de desparasitación externa con productos innovadores y de larga duración
●
Mantener rutinas de ejercicio y descanso
adecuadas.
●
Realizar entrenamientos continuos que
refuercen sus habilidades y respuestas.
●
Ofrecer estimulación mental mediante
juegos y recompensas.
●
Cuidar su higiene, su entorno y los
equipos de asistencia (arneses, correas, chalecos).
●
Respetar sus tiempos de ocio y afecto
fuera de la jornada de trabajo.
●
Evitar la sobreexigencia física o
emocional.
●
Fomentar un vínculo positivo basado en la
paciencia y el respeto mutuo.
El cuidado animal no solo prolonga la
vida útil, sino que también fortalece el lazo con la persona que acompaña. En
Colombia, fundaciones en conjunto con el Ministerio de Salud y Protección
Social impulsan programas de formación y certificación para perros de
asistencia, dichas iniciativas buscan promover el reconocimiento legal de su
rol, garantizar su acceso libre a espacios públicos y mejorar la calidad de
vida de quienes dependen de ellos. Cada historia detrás de estos binomios
refleja dedicación, empatía y una alianza que trasciende la palabra “ayuda”.
Su labor diaria hace posible que miles de
colombianos vivan con mayor independencia y dignidad. Los animales de
asistencia son símbolo de compromiso, empatía y cooperación entre especies.
“Celebrar su labor es reconocer el poder transformador del vínculo
humano-animal, capaz de derribar barreras y construir una convivencia más
solidaria. En ellos se refleja la esencia misma de la inclusión: la unión de la
fuerza, la sensibilidad y el respeto”, enfatiza, Dadilde Carvajal.
Cada perro guía o animales de apoyo
emocional o de ayuda, representa una oportunidad de cambiar una vida, su
presencia recuerda que la inclusión no se logra solo con infraestructura o
leyes, sino también con empatía y compromiso colectivo. En 2025, Colombia
avanza hacia una sociedad que reconoce que estos animales no son solo
acompañantes, sino aliados esenciales para una vida sin barreras.



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